
Tiempo acelera el trilema económico
Armonizar reservas, actividad e inflación exige tiempo. Levantar el cepo y bajar riesgo país son claves para reactivar demanda monetaria y economía.
El factor tiempo emerge como el principal inhibidor para la consecución del anhelado trilema económico: equilibrio entre reservas internacionales, dinamismo de la actividad productiva y control de la inflación. La noticia sugiere que la vía genuina hacia una reactivación sostenible radica en la eliminación de las restricciones cambiarias ("cepo"). Sin embargo, esta medida debe ser implementada bajo el paraguas de un programa económico coherente, cuya piedra angular sea una reducción sustancial del riesgo país.
La interrelación entre estas variables es crítica. Un menor riesgo país no solo facilitaría la reentrada de capitales y la estabilización macroeconómica, sino que también es un catalizador esencial para la recuperación de la demanda de dinero. En un contexto de alta incertidumbre, la tenencia de moneda local pierde atractivo. La confianza que se pueda generar a través de políticas fiscales y monetarias prudentes, y una trayectoria fiscal creíble, serán determinantes para que los agentes económicos vuelvan a demandar activos en pesos.
Las proyecciones para la demanda de dinero, por ende, están intrínsecamente ligadas a la percepción de riesgo. Si el levantamiento del cepo se acompaña de señales de estabilidad y previsibilidad, se podría anticipar un repunte en la demanda de saldos monetarios, lo cual, a su vez, impulsaría el consumo y la inversión. De lo contrario, sin una mejora en la confianza y una disminución del riesgo, la liquidez adicional que pudiera generarse podría volcarse predominantemente hacia la compra de activos de refugio, exacerbando presiones inflacionarias y dificultando la recuperación de la actividad.
La temporalidad de estas acciones es, por lo tanto, un activo escaso. El desafío radica en coordinar eficazmente la desregulación, la gestión fiscal y la política monetaria para enviar señales claras al mercado y fomentar la confianza necesaria para que el ciclo virtuoso de recuperación se ponga en marcha. El éxito dependerá de la consistencia y la oportunidad de las medidas adoptadas.