
Morosidad crediticia familiar aumenta drásticamente
La mora en créditos a familias alcanzó el 12% en abril, un máximo de dos décadas. Billeteras virtuales registran 31,5% de morosidad, evidenciando un deterioro significativo en la capacidad de pago.
La alarmante escalada de la morosidad crediticia en el segmento familiar, que en abril tocó el 12%, su nivel más alto en más de veinte años, proyecta un panorama desafiante para la estabilidad financiera. Este incremento, más allá de ser una cifra coyuntural, sugiere un posible punto de inflexión en la salud del crédito al consumo y plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad de las actuales condiciones económicas.
La situación se torna aún más crítica al observar la performance de las billeteras virtuales, donde la morosidad ha escalado hasta un vertiginoso 31,5%. Este dato es particularmente preocupante, ya que estas plataformas suelen ser utilizadas por segmentos de la población con menor acceso a crédito bancario tradicional, lo que podría indicar una mayor vulnerabilidad ante las presiones inflacionarias y el deterioro del poder adquisitivo. La rápida expansión de estos instrumentos de financiación, si bien democratiza el acceso, ahora expone una mayor fragilidad ante shocks económicos.
Las proyecciones indican que, de no mediar intervenciones políticas o una mejora sustancial en los indicadores macroeconómicos, la tendencia de incremento en la morosidad continuará. Esto podría derivar en un endurecimiento de las condiciones de crédito por parte de las instituciones financieras, limitando aún más el acceso a financiación para las familias y empresas. Adicionalmente, un aumento sostenido de la morosidad podría presionar los balances de los bancos, afectando su capacidad de otorgar nuevos préstamos y potencialmente generando efectos dominó en la economía real. La velocidad de este deterioro exige una atención prioritaria por parte de las autoridades económicas para mitigar riesgos sistémicos y proteger a los sectores más expuestos.