
El Niño potencia el agro, alerta inundaciones
Súper Niño al 75% de intensidad récord desde 1950 impulsa agro, pero agrava riesgo de anegamientos y sanitarios en Argentina.
El reciente informe sobre la intensificación del fenómeno El Niño, con una probabilidad del 75% de alcanzar niveles sin precedentes desde 1950 entre octubre y diciembre, proyecta un escenario dual para la economía argentina. Por un lado, la previsión de precipitaciones excesivas, típicamente asociadas a esta fase del ciclo climático, optimiza el potencial productivo del sector agrícola. Las reservas hídricas se verían significativamente recargadas, beneficiando a cultivos de invierno y preparando el terreno para una siembra de verano robusta, especialmente en las zonas de influencia de la Pampa Húmeda y el Litoral.
Sin embargo, el "Súper Niño" no está exento de importantes contramarchas. El mismo exceso de humedad que impulsa la productividad agrícola intensifica drásticamente el riesgo de eventos climáticos adversos. Las proyecciones apuntan a un aumento considerable en la frecuencia e intensidad de anegamientos, tanto en zonas rurales como urbanas, lo que podría generar pérdidas significativas en infraestructura y cultivos. La saturación del suelo y el desborde de ríos podrían interrumpir cadenas de suministro y dificultar las labores de cosecha y siembra.
Adicionalmente, las condiciones de humedad elevada y temperaturas potencialmente más cálidas son un caldo de cultivo para la proliferación de patógenos y vectores de enfermedades, tanto en la población humana como en el ganado. Los analistas financieros deberán monitorear de cerca la gestión de riesgos por parte de las empresas y el gobierno para mitigar estos efectos negativos. La preparación para contingencias, la inversión en infraestructura de drenaje y la vigilancia sanitaria se vuelven cruciales para capitalizar las oportunidades que ofrece el fenómeno sin sucumbir a sus inherentes amenazas.