
Crédito se desacelera; dólar domina financiación
El crédito real se contrajo en julio, afectado por altas tasas y mora. Los préstamos en dólares ganaron terreno, señalando una dolarización financiera en aumento.
La reciente desaceleración en la expansión del crédito durante julio marca un punto de inflexión preocupante para la economía. Las tasas de interés elevadas, un reflejo de la política monetaria restrictiva para combatir la inflación, han actuado como un freno significativo, encareciendo el acceso al financiamiento para empresas y hogares.
La morosidad creciente en las carteras crediticias, exacerbada por el entorno macroeconómico adverso, añade otra capa de complejidad. Los bancos, al enfrentarse a un mayor riesgo de impago, adoptan una postura más cautelosa, reduciendo su apetito por otorgar nuevos préstamos. Esta combinación de factores ha erosionado la vitalidad del mercado crediticio, impactando negativamente en la inversión y el consumo.
La tendencia más notable, sin embargo, es la creciente participación de los préstamos en dólares. Este fenómeno subraya una dolarización financiera en curso, donde los agentes económicos recurren a la divisa extranjera para mitigar la incertidumbre cambiaria y la volatilidad inflacionaria. Si bien esto puede ofrecer un alivio temporal, a largo plazo plantea riesgos de descalce de monedas y dependencia de factores externos.
Proyectamos que esta tendencia persistirá mientras las tasas locales se mantengan elevadas y la inflación no muestre una corrección contundente. Las autoridades financieras enfrentan el desafío de equilibrar el control inflacionario con la necesidad de estimular la actividad económica. Un enfoque continuista podría prolongar la atonía crediticia, mientras que una relajación prematura podría reavivar presiones inflacionarias.
La estrategia de los bancos se centrará en optimizar la gestión de riesgos y buscar rentabilidad en un entorno de menor volumen. La preferencia por el crédito en dólares, si bien responde a una lógica de cobertura, requiere una supervisión cuidadosa para evitar la acumulación de vulnerabilidades en el sistema financiero.